viernes, 28 de agosto de 2026

RESTOS DEL NAUFRAGIO...66

60.- LA SONRISA DE SÍSIFO                                                                             

 

La piedra que Sísifo empuja hasta la cima de la colina puede parecer, contemplándola desde fuera, desde lejos, el mudo testigo de una condena...

Condena divina, sin embargo, y por ello precisamente, pletórica de enigmas y misterios...

No es suficiente con conocer la piedra, hay que reconocerla...

 

Para los que no creen en el alma o el espíritu de las cosas de nada servirá hablarles de ello, se negarán a reconocer la naturaleza de la piedra...

 

Y no obstante, la piedra sola, a la vista de todos, mantiene intacto su enigma, su misterio...

Amparado por su condena Sísifo comenzó a disfrutar de pequeños intervalos de libertad, mientras bajaba por la ladera de la colina, en busca de esa piedra que ya no le condenaba tanto como al principio...

el ser humano es animal de costumbres...

 

Algunos aseguran que hubo momentos en los que fue posible contemplar la sonrisa de Sísifo, y además cuando subía, cargado con la piedra y que al bajar se entretenía mucho silbando y contemplando el horizonte...

 

Un día, en el fondo del valle, apoyado en su piedra, clavó una uña sobre ella. Se sorprendió de que no fuese tan dura. Había encendido un fuego para calentarse y lanzó sobre él el pequeño trozo que había desprendido...

 

Del fuego surgió entonces un aroma que únicamente podía ser divino. Sísifo aspiró el humo y se sintió acogido por una agradable sensación de placidez...

Fue al estanco, compró tabaco y papel de liar, y el resto es cosa sabida, no hubo cima que se le resistiera...

…y de este modo Sísifo se convirtió en el rey de los alpinistas...

 

 

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