28.- EL VIAJE
- ¿A dónde vas? –preguntaron las olas al
viento
- A donde me queráis llevar, dijo el viento,
quedándose dormido sobre ellas.
Dice un antiguo proverbio: “El que conduce su
vida como es debido, tendrá finalmente que ser pagado, aunque de algún modo irá
cobrando en el momento presente, calurosamente, con esos aplausos de una sola
mano que buscarán su rostro; no verá con sus ojos, ni escuchará con sus oídos,
su piel trascenderá la piel, de ahí su soledad, y tanto sus palabras como su
silencio llegarán al divino sentido de la vida, incluso más allá..., haciéndose
encontrar de quienes no pregunten por él y dejándose hallar de quienes no le
busquen...
Apreciará por arriba y por abajo sabores
imperceptibles para la mayoría y al caminar, cualquier camino que siga, por
intrascendente que pueda parecer en un principio, terminará convirtiéndose en
una valiosa senda para otros...
Pero hoy por hoy, a nosotros, nos toca buscar
de dónde nos viene nuestra pérdida, y ser consecuentes con la crónica de la
desaparición del alma en nuestro mundo, y la necesidad de emporcarse, de perder
la inocencia y llegar a cualquier límite, siempre que la piedad lo precise.
Porque quien con más ahínco busca la pureza y
la salvación más acaba rebozándose en el lodo, y hasta destinándose tal vez a
él.
En un tiempo lejano, cuando se dio la
posibilidad de un principio, el silencio, o lo que fuese aquello, quiso-tuvo
que buscar algo, tal vez una flor, tal vez la felicidad, o la placidez, quizá
sólo el final del viaje...
Así emprendió, dormido sobre las olas, un
fantástico viaje, mágico, absurdo y monstruoso a través de un imaginativo
“dónde está” permanentemente presente… quien sabe si no será ese el único viaje
que merece la pena emprenderse, el que ni tan siquiera nos damos cuenta de
estar realizando...

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