26.- LUNÁTICO
Camina bajo el signo de la luna, aunque la
mayoría de las veces sólo es posible encontrarlo más allá, entre las cuatro
esquinas donde queda anulado por la presencia del ángel aquel, que de vez en
cuando pasa por allí.
Según su fuerza así es su acción, según su
mente así sus realizaciones, según su propósito así su tiempo, como es su
corazón así también su boca, como son sus ojos así sus sueños, y como es su
alma así su palabra, en la luz y en la oscuridad.
...¿De qué sirve que les ordenes a tus ojos oír?...
Hay signos que se vuelven los unos hacia los
otros, que se miran y se abrazan e incitan al amor; y no tienen, no deben
tener, una forma precisa y definida. Cada uno según los impulsos de su furor, o
el ímpetu de su espíritu, experimenta determinadas fuerzas..., y del mismo modo
que en determinadas ocasiones hemos de saber presentar una clara oposición,
también a veces tendremos que sabernos dejar llevar por ellas, dejarnos ir.
Hay un reloj, por ahí, en alguna torre, al
que si le dejan, tantos condicionantes, marca todos los minutos, todos los
segundos, mientras que el nuestro, que ni siquiera logra tocar las horas, a
veces... Inútilmente tratamos entonces de apoderarnos del secreto, olvidando
que hay secretos enigmas, definidos por una aristocrática falta de contenido, y
creemos haber alcanzado la plenitud del conocimiento porque imaginamos sentir
que nos llega la salvación, esto es, aprendemos a morir... ¿realmente?...
Y sin embargo, cuando en la materia de la
gran obra, tiéntese la ropa, aparece la blancura podemos atrevernos con la
afirmación de que la vida ha vencido a la muerte, su rey ha resucitado, la
tierra y el agua por la purificación del fuego se transforman en aire; es el
régimen de la luna, sobre el que volveremos en otro momento.
Entonces, un indeterminado tipo de materia
adquiere tal grado de fijación que se hace indestructible por el fuego. Cuando
el artista ve la blancura perfecta dicen los filósofos que...
¿Qué pueden saber los filósofos sobre lo que
el artista considera la blancura perfecta?...

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