42.- EN LA PLAZA PÚBLICA
Y ahora
ella me resulta imprescindible...
Tal vez toda esa higiene de no
esperar sea un poco ridícula; no esperar de la vida, para no arriesgarla; darse
por muerto, para no morir... De pronto esto me ha parecido un letargo
espantoso, inquieto, quiero que se acabe...
¿Pero quién era él?... ¿No se trataba acaso
de otra copia?... igual que aquel que llevaba un manto púrpura sobre el que
caían sus largos cabellos, una banda de oro ciñéndole la cabeza, calzaba
sandalias de bronce y le cubrían guirnaldas trenzadas de lana y de laurel...
También él era un supuesto dios por haber, en
determinado momento de su vida, sacrificado al ave y al cordero y haber
arrancado el laurel bajo el techo del templo para mostrar, a los que deseaban
ver, que lo invisible únicamente necesita de la luz para mostrarse...
Todos los seres, dicen que dijo, lo cual
demuestra su falta de originalidad, no son más que pedazos desprendidos de
cierta esfera de amor donde una vez se insinuó el odio. Y lo que llamamos amor
no es más que el deseo de unirnos y de fundirnos y de confundirnos, tal como
estábamos antes, en el seno de aquello que hoy permanece roto por la discordia.
Aseguraba que la disolución del mundo que
conocemos, por ser este obra del odio, sería obra del amor; pero hoy todos
parecen borrachos de nepente y nadie ya se acuerda de nada...
Sosteniendo en sus brazos el cuerpo de la
mujer que amaba, sin vida, aceptó entregar a cambio la suya al fuego,
suplicándole al cielo que le permitiese volver a contemplarla viva una vez más.
Alguien aseguró que sobre el poroso brocal de
lava que circundaba el abismo ardiente del volcán se halló una sandalia de
bronce torcida por el fuego...
Alguien asegura que los domingos por la
mañana él se sienta en la plaza, en la terraza de un bar, esperando verla pasar
camino del templo, haciendo como que lee el periódico, al amparo de un café con
leche, con gotas, un diluvio de gotas, entre nubes, sabiendo, si acaso pueden
saberse estas cosas, que sólo el amor nos convierte en...
¿Y qué era eso tan importante?...

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