2.- VACÍOS
Ella pudo, gracias a él,
finalmente, aceptar la realidad de los sueños,
todo aquello que se obtiene
gracias a la realización de un mínimo gesto
como puede ser extender la
mano, dar un paso, acariciar con el silencio…
y todas esas otras cosas...
Durante el sol de aquel
mágico verano
ella se cobijó al amparo de
su refrescante sombra.
Él se entretuvo mostrándole
las maravillas de la creación,
la mirada ausente, la
sonrisa serena, el gesto cómplice…
y todas esas otras cosas...
Volvieron a encontrarse,
tras el duro invierno, en la siguiente primavera.
Ella le presentó a su
amante, para que gracias a él, finalmente,
aceptase la realidad de los
sueños,
todo aquello que se obtiene
gracias a la realización de un mínimo gesto
como pueda ser extender la
mano, dar un paso, acariciar con el silencio…
y todas esas otras cosas...
Él, finalmente, aunque a
todas luces sin ninguna gana de terminar,
pudo, gracias a ella, por
fin, abandonado,
dormir realmente.
Dio, agradecido, un paso, se
durmió en paz y en silencio…
y todas esas otras cosas...
Durante el frío de aquel
duro invierno, al calor del hogar,
él se cobijó al amparo de la
chimenea,
en paz y en silencio.
Contempló las maravillas de
la creación,
la mirada ausente, la
sonrisa serena…
y todas esas otras cosas...
¿Volverían a encontrarse?
¡Dios quiera que no! Es
ella, la que habla ahora,
al menos antes de que pasen
mil estaciones.
Él también se manifiesta de
acuerdo,
no en vano ambos fueron lo
que habían sido…
y todas esas otras cosas...
¿Qué era lo que habían
conocido después de tanto tiempo?
¿Quién habla ahora? ¿De
quién?
¿Cómo han podido volver a
hacerlo?
¿Qué pasó con los sueños?
¿Quién extendió la mano?
¿Quién dio el primer paso?
¿Otra vez?
¿Y qué fue del silencio…
y de todas esas otras
cosas?...

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