jueves, 27 de agosto de 2026

RESTOS DEL NAUFRAGIO...30

17.- GÉNESIS                                                                                              

Todo se hizo entonces nuevo, parece que lo estoy viendo. Los había que incluso tenían nombre y figura, pero mentiría si dijese que hasta ayer no se sabía dónde habían nacido, o si por el contrario habían existido eternamente, ni qué aspecto tenían...

Los había, que ya es decir, que olímpicamente habían dado un curso constante a su vida, y parecían querer mantenerlo siempre, como si se tratase de algo evidente...

Quizá se presupone algo de lo que no se habla, pero que está ahí,

gobernando silencios y elocuencia...

Aseguran que lo que es perfecto es origen en sí mismo y rehuye dar explicaciones sobre su propia formación... ¿Qué perfección es esa que zanja cualquier vínculo con lo que le rodea porque se basta a sí misma?... Más que contar su propia historia,  la perfección ofrece su propia realización, al menos se empeña en ello...

Lo que queda entonces, si es que algo de todo esto puede salvarse, es un grupo de figuras que no saben que son un grupo, aisladas en el aire..., como forjando una corona, acabado, iniciado, perfecto...

Cualquier término humano se desdobla en un posterior significado divino, pero muchas veces las palabras permanecen idénticas, y cualquier historia se desarrolla simultáneamente en el cielo y en la tierra...

Los hay que se atreven incluso a articular la voz, pero es imposible delatarles, ellos saben que poseen, en determinados momentos, belleza o fuerza, incluso cierta gracia divina, aunque les siga siempre faltando algo...                   .

El ser humano lleva dentro una inquietud insaciable, una chispa divina que no reconocemos, que no identificamos; el hombre es hambre de Dios, y eso está en todos los humanos, lo sepan o no. Pero toda promesa de humanidad que no tenga solidaridad y que sea demasiado autoafirmativa y autoabastecida lleva dentro de sí algo que no le permitirá cuajar debidamente.          

Nuestra llaga puede ser la herida del infinito: sólo que el infinito no es mera autoposesión, sino donación de sí. Es tiempo de aprender a mirar al que traspasaron como la auténtica realización de eso que en nosotros ha quedado desenfocado, desdibujado, dramatizado. No conduce a nada acercarse a la higuera y quedarse prendido de las hojas..., algún día deberíamos aprender a comernos los higos...

...después hasta será posible comprobar las menciones que se han ido haciendo a lo largo de la historia acerca de un portal oscuro que actúa sin interrupción, sin agotarse...

 

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