17.- GÉNESIS
Todo se hizo entonces nuevo,
parece que lo estoy viendo. Los había que incluso tenían nombre y figura, pero
mentiría si dijese que hasta ayer no se sabía dónde habían nacido, o si por el
contrario habían existido eternamente, ni qué aspecto tenían...
Los había, que ya es decir, que olímpicamente
habían dado un curso constante a su vida, y parecían querer mantenerlo siempre,
como si se tratase de algo evidente...
Quizá se presupone algo de lo que no se
habla, pero que está ahí,
gobernando silencios y elocuencia...
Aseguran que lo que es perfecto es origen en
sí mismo y rehuye dar explicaciones sobre su propia formación... ¿Qué
perfección es esa que zanja cualquier vínculo con lo que le rodea porque se
basta a sí misma?... Más que contar su propia historia, la perfección ofrece su propia realización,
al menos se empeña en ello...
Lo que queda entonces, si es que algo de todo
esto puede salvarse, es un grupo de figuras que no saben que son un grupo,
aisladas en el aire..., como forjando una corona, acabado, iniciado,
perfecto...
Cualquier término humano se desdobla en un
posterior significado divino, pero muchas veces las palabras permanecen
idénticas, y cualquier historia se desarrolla simultáneamente en el cielo y en
la tierra...
Los hay que se atreven incluso a articular la
voz, pero es imposible delatarles, ellos saben que poseen, en determinados
momentos, belleza o fuerza, incluso cierta gracia divina, aunque les siga
siempre faltando algo... .
El ser humano lleva dentro una
inquietud insaciable, una chispa divina que no reconocemos, que no
identificamos; el hombre es hambre de Dios, y eso está en todos los humanos, lo
sepan o no. Pero toda promesa de humanidad que no tenga solidaridad y que sea
demasiado autoafirmativa y autoabastecida lleva dentro de sí algo que no le
permitirá cuajar debidamente.
Nuestra llaga puede ser la herida
del infinito: sólo que el infinito no es mera autoposesión, sino donación de
sí. Es tiempo de aprender a mirar al que traspasaron como la auténtica
realización de eso que en nosotros ha quedado desenfocado, desdibujado, dramatizado.
No conduce a nada acercarse a la higuera y quedarse prendido de las hojas...,
algún día deberíamos aprender a comernos los higos...
...después hasta será posible comprobar las
menciones que se han ido haciendo a lo largo de la historia acerca de un portal
oscuro que actúa sin interrupción, sin agotarse...

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