31.- LLHDMV
SACRIFICIO...
Cierta historia narra la hazaña
del gran cazador aquel,
con no más de doce años,
que una mañana de domingo
disparó siete veces, acertando
las siete,
sobre un pequeño pajarillo
multicolor
al que por entonces llamaba
“colorín”...
Escopeta de aire comprimido,
calibre cinco y medio...
Le acerté con el primer
disparo, entre los almendros,
pero mientras caía quedó
atrapado entre unas ramas,
y yo continué disparando por lo
de la funcionalidad,
para conseguir que cayese
totalmente
y así poder disponer de otra
prueba de mi gran puntería;
así que continué
disparándole...
siete veces, siete...
Y al fin caía, caía, caía...
Sujeté la escopeta con la mano
derecha,
y con la izquierda, abierta
como una garra,
describí un arco y le atrapé en
el aire...
Su cuerpo muerto,
entre mis dedos,
acribillado, destrozado,
sangrante,
con las alas rotas,
el pecho atravesado,
roto el cuello,
las patas...
¿Qué se siente al matar
todos los pájaros de
Y su cabeza como dormida, en mi
mano,
plumas que sangraban,
otras flotaban aún a mi
alrededor,
salieron volando solas,
fruto del golpe de mi mano
izquierda,
que no quiso
dejar caer al suelo
la recompensa que se obtiene
por dispararle al cielo...
Lo enterré allí mismo,
al sol...
...llorando...
No he vuelto a cazar...

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