46.- INTERMINABLE CANCIÓN DE
CUNA PARA UN FAUNO
La magia es un hechizo que el
alma se aplica a sí misma, hermoso es en efecto este riesgo, y con estas cosas,
en cierto modo tenemos que encantarnos a nosotros mismos... cantar el canto
encantador y quedar encantados, teniendo cuidado de no quedar atados como el
burro a la noria, para repetir una y otra vez el mismo círculo cuando ya ni
queda agua en el pozo...
Al hombre aquel la más
imperceptible de las sonrisas le sirve para desenterrar el hacha de la pasión;
violento, como el sándalo, que perfuma suavemente la hoja de la espada que lo
corta... también amante de fundirse con lo abismal, con la oscuridad
misteriosa, siendo así mismo lo peligroso, la sabiduría suprema móvil, lo
inagotable...
Es el guerrero oscuro, carece de
existencia, aunque no es por ello la pura nada, ya que de la nada no puede
surgir nada. No se desenvuelve en el tiempo ni en el espacio, mirándolo no se
le ve, escuchándolo no se le oye, tocándolo no se le siente, y contiene el
germen de la diversidad...
Es imposible distinguir en él la
cabeza de la espalda. A menudo parece estar presente, pero justo entonces
vuelve a retirarse a la no-esencia.
No es algo real, pero tampoco es
tan irreal que las cosas reales no puedan surgir de él. La suya es una vivencia
que supera toda conceptualización, es inmediato, espontáneo...
Cuanto más intenta uno
circunscribirlo y definirlo, más se aleja. Es el sentido que confiere
significado a todo lo que existe, es lo que llama a existir a todo lo que es...
Engendra todo lo engendrado,
pero en su calidad de generador de lo generado nunca se manifiesta él mismo;
salvo en presencia de Antea, que le convierte en quien principia en el fin;
porque no hay final sin nacimiento, ni nacimiento sin final...
¿Te apetece tomarte una
espiral?...

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