41.- EL GRAN TIGRE BLANCO
Recuerdo haber encontrado manantiales que no
consiguieron saciarme, quizá porque tan sólo imaginaba la sed, quizá porque no
supe beber; ahora, tras contemplar de nuevo la sonrisa de Antea, me doy cuenta
de que apenas si he comenzado a caminar, poco o nada hemos hecho, como
siempre...
El poder de comprender, crear y curar, es
dado, para preservar todas las cosas sin mancha, sin desear la fuerza, ni el
dominio, ni las riquezas... los que así caminan no miran demasiado adelante,
pero saben poner todo su buen ánimo en el inicio de los días, porque de algún
modo, intuyen, que únicamente merece la libertad y la vida aquel que cada día
debe conquistarlas...
...aunque para ello, como es el presente
caso, no se atreva sino con pequeños garabatos, y además copiados en su
mayoría, signos con mente propia, silencio que se pronuncia...
Luego es posible que te encuentres con el
Gran Tigre Blanco: no vayas hacia algo que sabes que no puedes terminar; fue lo
que me dijo entonces. Le contesté que en lo que de mí dependía era eso
precisamente lo que quería, no terminarlo nunca.
-¿Luego crees que lo sabes?... me preguntó...
-¡Qué más da, si da lo mismo!, la eternidad
tiene más de cualidad que de magnitud, y finalmente de ti depende que el mundo
sea conforme a tu voluntad, si bien es cierto que una vez descubierta la
verdadera vida, donde dicen se guarda la memoria del mundo, aunque de esto
tendremos que hablar largo y tendido en otra ocasión, apenas si se tiene ya
necesidad del mundo...

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