25.- CORONAS DE LA FILOSOFÍA...5
El acantilado cede, sus piernas se
gangrenan y brotan cicatrices de la ronca embestida de las olas, es el pino el
que grita y la bestia se oculta. La noche lleva charol en sus ojos, está
esperando un varón. La hoja y la pluma, la arena y la espuma, se disputan el
trono. ¿Quién será la preferida? El humo de los cigarros asciende bastardo, el
cielo se cubre de mantos impropios, de mantos mediocres. Las sábanas de satén
están manchadas de sangre, y la hembra es ajusticiada. Entra y se va. No hay
pasado, no hay futuro. Una pisada en la playa está siendo destruida por la
marea alta. Y sonríe, si, se está riendo. ¿Qué es lo que dice? Que no sabe, que
nunca se sabe. Es por eso que debo encontrar armonía en tus partes, aunque
desbordes con ello toda teoría biológica, todo planteamiento científico, todo
esquema prefijado en la soledad fingida. Unicornio alado, maestro de la luz, me
estás llamando, pero no puedo acercarme. Más adelante es posible que volvamos a
sentirnos bajo una lluvia de meteoros que arrasen la poca vida en la que
todavía creemos. Cometa Unicornio, saeta perdida, disparada con sangre, desde
la muerte, o entre la vida, te espero, delante del espejo. Delante del espejo
recuerdo mi imagen perdida, tal vez sea que los espejos no reflejan imágenes,
tal vez sea que, eso, delante de mí no sea un espejo. ¿Cómo demostrar que hay
cosas indemostrables? ¿Cómo contestar a cosas que no tienen respuesta, ni la
necesitan? Sin embargo, desear, es tan inevitable como la creación en sí misma.
Unicornio magnífico, me estás llamando, alzado y potente, emanado fuerza,
indiscutible misterio. No, no son tus crestas, es ese alfiler de marfil,
clavado, crecido, engendrado, que apunta a las estrellas, desafiándolas a la
lucha eterna por la posesión del universo. Son los puntos creadores del espacio
los que te hacen fuerte. Cabalgando, alado, remonta tierras fértiles y busca...
¿qué?... ¿Qué es lo que buscas querido unicornio? ¿Por qué miras de esa manera
el sol poniente? ¿Con qué descaro aseguras que ya no ilumina? ¿Qué fue lo que
perdiste? ¿Qué ha sido lo que no encontraste? Alguien arriba te está vigilando
y tú, tú, lo sabes, o quizá no lo sabes, simplemente su olor penetra por entre
tus poros. ¿Serás capaz de despreciarlo? Caballo halado de alfiler sin caras:
un diamante, quizá un polígono estrellado. No, mucho más que eso, más que todo
eso. Naciste, y sin embargo pareces carecer de padres y genealogía, también de
descendencia. ¿Cómo entonces poder definirte? Flotas y no flotas, simplemente
te suspendes, etéreo. Nunca pasó por tu cabeza abandonar tu búsqueda. ¿Hacia
dónde? ¿Hasta cuándo? ¿Para qué? Y el abismo oscuro y profundo forma y deforma
tu posible existencia. ¿Por qué me sigues llamando? ¿Es posible que haya
perdido el código que me permite sentirte? Perdona, no te había visto…, estaba
pensando en ti...

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