16.- LA DIFICULTAD DE
TITULAR
Existe una ciencia del
descontento, y no pienso dar más pistas; todos los mortales necesitamos tiempos
difíciles y de opresión para desarrollar tanto los músculos como la
imaginación.
Hubo un tiempo en que
creímos metafóricamente que el cerebro era como un músculo que debía recibir la
actividad necesaria para no atrofiarse ni degenerar, terminando inservible, y
lo más triste, que dejase de funcionar o transcurrir en el mínimo de sus posibilidades...
Triste imagen mecanicista de
la conciencia de la que el cerebro -con lo que queramos decir con eso- no es
más que una herramienta: todo suposiciones… ¿Tenemos conciencia o nos tiene
ella en la medida de nuestras posibilidades, según el grado de nuestra capacidad?
Esta, digamos, propiedad reflexiva, la encontramos también en obras como La
Biblia, El I Ching, La Teogonía, Los Trabajos y los Días, El Tao Te King, La
Bhagavad Guita, El Corán, El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Lope
de Vega, Quevedo, Calderón y otros, en los que estas obras y autores se
manifiestan al lector según el nivel de apreciación en el que se encuentre. Se
puede llevar la burra al río, pero no se la puede obligar a beber. No hay más
echar un vistazo a cómo están los habitantes del mundo, sin ninguna esperanza,
el peor de los males.
Así está la creatividad, el
arte, por no hablar de otras cosas, en este accidental occidente, tan empeñado
en afirmar que aún permanece vivo... ¡Cómo si la vida tuviese que ver con la
respiración!... Políticos, ladrones, asesinos y pederastas, sin conciencia ni
moral, solo bragueta y sensaciones…
Así pues, lo principal,
tranquilidad y alerta, y preparado, podría presentarse una única
oportunidad,...
Y aunque se mantenía
perfectamente despierto, calmado, dispuesto, la magnitud del ataque golpeó su
mente con una violencia casi física...
Siempre me he vanagloriado
de ver las cosas como realmente son; quizá esa sea la maldición, que pese a
todo, me permitía contemplarlas como debieran ser. Uno no puede impedir, por
parte de su cerebro, el análisis de los datos y seguir creyendo que nada puede
surgir de la nada...
Sentía que el que señala el
camino no puede escoger el camino en cuestión... ¿o sí?...
A pesar de tanto no le quedó
otro remedio que afirmar: Soy una semilla...
y luego la duda: ¿Tendré que
volver a ser sembrado?...

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