22.- DIARIO
DÍA MINERAL.- Se movía guiado por lo que
sucedía a su alrededor, incapaz por sí mismo del mínimo gesto. Era carbón, pero
la presión y el calor aumentaron tanto que terminaron con él, ahora es un
diamante. Es una lástima que se halle a tal profundidad...
DÍA VEGETAL.- Sus raíces eran increíblemente
profundas. Había partido rocas graníticas, descubierto y bebido de ríos
subterráneos que nadie conocía. Había acompañado en su canción al viento.
Mantenía nidos sujetando y alimentando pájaros. Conocía la secreta melodía que
al unísono cantan el sol y la luna...
Un día apareció un leñador. Le contempló, con
el hacha en la mano, mientras duró el sol. Durante la noche no brilló
doradamente ninguna de sus ramas, y el leñador se volvió por donde había
venido.
DÍA ANIMAL.- Había aprendido a llorar como un
cocodrilo. Sonreía como una hiena. Rugía como un león. Aullaba como un lobo. Le
gustaba jugar como a un delfín. Familiar como el escorpión. Resbaladizo como un
pez. Loco como una cabra..., casi humano.
DIVINO DÍA.- Su deseo, el único, era morir.
Rezó a todos los dioses suplicándoles el final definitivo. Se agotó recorriendo
cielos diferentes. Ahora le resulta imposible hallar el camino de regreso a
DÍA HUMANO.- Alguien podría echarlo en falta
en esta lista. Lo estamos haciendo… Aunque dado que acabamos de descubrir que
nunca hemos poseído verdaderamente nada, nunca tendremos nada que perder. Y
esto casi nos hace divinos…

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