67.- EL INGENIERO DE AUSENCIAS
Este tipo de cosas suelen sucederle a
cualquiera que esté vivo. El descubrimiento de esos momentos de la vida en los
que basta con dar un paso para caer en el abismo; el mismo paso, en sentido
contrario, nos introduce en el paraíso; así de fácil, el resto es construirlo,
darle vida, hacerlo durar...
...Allá, en las distancias estelares, cerca
de Aitón, estrella que emite música en lugar de luz, se encontraron el
Ingeniero de Ausencias y la gata verde Alí-Tal-Sun...
-¡Hola! ¿Qué tal?... dijo el Ingeniero de
Ausencias. ¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de
aquí?...
-Depende mucho del punto a donde quieras
ir... contestó la gata.
-Me da casi igual donde... dijo el Ingeniero
de Ausencias.
-Entonces no importa el camino que sigas...
dijo la gata.
-...siempre que llegue a alguna parte... añadió el Ingeniero de Ausencias, a modo de
explicación...
-¡Áh!, seguro que lo consigues... dijo la
gata, si andas lo suficiente...
-¿Qué clase de gente vive por aquí?...
-Están todos locos... dijo la gata...
-Pero yo no quiero andar entre locos...
observó el Ingeniero de Ausencias...
-¡Áh!, no podrás evitarlo... dijo la gata:
aquí estamos todos locos; yo estoy loca, tú estás loco...
-¿Cómo sabes que estoy loco?...
-Tienes que estarlo... dijo la gata, o no
habrías acudido aquí. Mira, por ahí viene Antea, camino del templo...
-¿Cómo se saluda por aquí?... preguntó el
Ingeniero de Ausencias.
-Dile que la quieres... dijo la gata...
-Te quiero...
-Igualmente... contestó Antea...
...Fue una lástima que no desapareciese
solamente la gata...

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